Colocar y ajustar calas

El ajuste de las calas es un punto muy importante para ejercer un correcto pedaleo, dar el máximo rendimiento y sobre todo evitar dolores, molestias o lesiones.

Lo primero debemos localizar con la bota puesta es la cabeza del primer metatarso así como la del quinto, que vulgarmente se conoce como juanete, el del dedo gordo y su opuesto en el dedo pequeño, y marcaremos en la bota ambos puntos con un rotulador.

Con esto tendremos una línea imaginaria entre ambos puntos (el dedo gordo siempre está un poco más adelantado).

Después, trata de trazar una línea perpendicular a esta, que cruce desde la puntera hasta el talón por el centro de la suela. El punto de encuentro entre ambas formará una cruz, y ese punto será el lugar donde tendrás que colocar la cala.

Pon la cala en ese punto y aprieta los tornillos ligeramente (es recomendable engrasarlos).

Una vez sobrepuesta la cala, tienes que tratar de colocarla en el punto correcto según tu forma de pedalear.

Si cuando pedaleas, las rodillas tienden a meterse hacia el cuadro, lleva la cala hacia el exterior para acercar el pie a la biela. Si las rodillas se abren cuando pedaleamos, tendremos que corregir ajustando la cala hacia la izquierda, hacia el cuadro de la bici.

Ojo con girar demasiado la cala hacia un lado u otro. Una modificación de la rotación puede suponer un gran cambio, tanto para bien como para mal.

Con este último ajuste, podremos orientar la cala. En realidad es un ajuste importante, pero como la mayoría de pedales (especialmente los de montaña) dan bastantes grados de movimiento, tampoco conviene volverse loc@. La mayoría de las veces vamos cómodos colocando la punta de la cala en línea con el centro de la zapatilla. 

Una vez colocadas ambas calas, debemos apretar los tornillos con la llave allen alternando la presión, es decir, apretamos uno y otro sucesivamente con giros de 1/5 de vuelta cada vez. No apretamos primero uno y luego el otro.